Libertad que rompe cadenas

Así vivimos la Cuaresma en el Beaterio En continuidad con nuestro lema anual, «Libres para amar», vivimos la Cuaresma como un camino para crecer en una libertad que rompe cadenas (Gal5,1). Un tiempo para educar el corazón a través de cuatro actitudes fundamentales: arrepentimiento, ayuno, limosna y oración. Arrepentimiento: aprender a empezar de nuevo Las celebraciones penitenciales y confesiones, junto con las dinámicas trabajadas en las clases de Religión, ayudan al alumnado a reconocer errores, pedir perdón y comprometerse a mejorar. Educar también es enseñar que siempre estamos a tiempo de cambiar. Ayuno: esfuerzo que fortalece Desde Pastoral proponemos pequeños compromisos personales y gestos concretos de superación. El ayuno se entiende como renuncia voluntaria que fortalece la voluntad, mejora la convivencia y a ayuda a crecer en responsabilidad. Limosna: solidaridad que se hace acción El proyecto solidario de Centro da forma concreta a la limosna, invitando a compartir, servir y mirar a quienes más lo necesitan, este curso la escuela de Camerún. La libertad auténtica siempre se traduce en generosidad. Oración: encuentro que transforma La meditación guiada, el Miércoles de Ceniza y las Eucaristías con familias ofrecen espacios de silencio, reflexión y encuentro con Dios. La oración nos ayuda a descubrir qué cadenas necesitamos romper. Cada actividad de Pastoral está pensada para acompañar a nuestro alumnado en un proceso interior real y cercano. Porque educar es ayudar a crecer en madurez, compromiso y fe. Así, en el Beaterio, la Cuaresma no es solo un tiempo litúrgico. Es una oportunidad para formar personas capaces de elegir el bien y vivir, cada día, verdaderamente libres para amar. #libresparaamar#somos fest

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